Un día perfecto

El segundo sábado de enero desperté antes que sonara el despertador con dolor de espalda pero con energía, no como en los días de semana que lo único que quiero es seguir durmiendo. El día estaba iluminado y agradable. En un dos por tres salí de la cama, silencié la alarma y llamé a mi hija Gala por whatsapp, teníamos varias cosas que hacer juntas esa mañana.

Me llevé una grata sorpresa cuando me contestó al instante, me dijo que estaba bañada y lista para salir conmigo.

Caminé con sigilo hacia el baño y cerré la puerta suavemente – como nunca- porque soy la más ruidosa de la casa, tomé una ducha tibia, me vestí y arreglé mis cabellos como de costumbre. Vestirme los fines de semana es tan fácil, siempre escojo lo mismo y me siento bien. Además, desde que se quebró mi espejo de cuerpo entero salgo como creo que me veo, confiada y sin rollos y ese día no fue la excepción.

Todo lo hice en tiempo y partimos a buena hora. Aprovechamos de llevar a unos de mis hijos al centro y sobreviví a dos adolescentes por algunos minutos.

Ya sola con Gala, la complicidad que nos une inundó toda a nuestro paso, tomamos desayuno en starbuck canjeando una bebida gold de regalo y secamos el saldo de la tarjeta del local. Ya instaladas con nuestros café con leche de almendras, vacié sobre la mesa mi cartera (bolsa) y la ordené mientras conversábamos de La Feria del Libro que abren cada verano en Viña del Mar y de los huevos en polvo con lo que habían hecho mi “egg no sé qué” (un batido de huevo deshidratado con cubitos enanos de jamón y pimiento rojo servidos como dos flanes tamaño XS sobre un plato bajo con dos tostadas bastante grandes) que no sabían nada mal y me dejaron bastante satisfecha y curiosamente sin hipo.

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Son tantas las ideas…y pocas las publicaciones

Son tantas las ideas y los temas de los que quiero escribir, como si cada idea y su reflexión fuera una mariposa excepcional y única que visita mi jardín y no logro atrapar.

¿Pero cuanto tiempo dispongo para observarlas, correr tras ellas y capturarlas en mis publicaciones? Realmente muy poco.

Ahora por ejemplo, estoy en la consulta del dentista esperando que me atiendan con una novela turca de música de fondo. En otras oportunidades solo me quedo en el imaginario.

Tengo muchos borradores iniciados con temas que me inspiraron respecto de los cuales ya no siento lo mismo. Los comencé con un enfoque y los retomo con otro muy distinto que no me satisface. Dejan de tener sentido!

Es loco, porque las publicaciones que prosperan nacen redondas, de una, después solo hay que pulirlas y a veces ni eso.

Alzhaimer, padres, abuelos, adolescentes, niños, maridos, amigos, alcohol, drogas, sexo, rock and roll, espiritualidad, equilibrio, energía, sensaciones, armonizar, pensar, crear, pensar, existir, pensar, ser, cocrear, desapego, lo mato, la mato, lo quiero, la quiero, me voy, me quedo, te dije, hasta cuando, enojo, que rabia, que pena, que pasa, no entiendo, que siento, alegría, risas, bienestar, satisfacciones, paz, placer, salud, buenas energías, malas energías, predicciones, percepciones, hippismo, abrazo, más abrazos, más abrazos, se fueron, pero se quedaron, los quiero, nos quieren, nos cuidan, agradezco, cada día, volar , flotar, oler, saber, oir, disfrutar, medicarse no es sanarse, mejor dormir a pata suelta, mamá ya es de día, una sonrisa, dos sonrisas, tres sonrisas, cuatro sonrisas, cinco sonrisas, seis sonrisas y la mía…te amo, llegué a puerto, que alivio, que rico. El trabajo, las responsabilidades, me quiero quedar, pucha me quiero ir, estoy chata, no soy suficientemente buena!, siempre hay de quien aprender, que buena soy!, arar con los bueyes que tengo es el desafío de la vida misma, se me cae un ojo, me mareo y mi vida? …ah! mi vida….reiki, doc….nadie dijo que iba a ser fácil, más abrazos por favor, ya decidí no sufrir, sígueme, …..Om

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¿Acampemos? Recordando el agradecimiento

Anoche me levanté a las 5 de la madrugada a buscar un remedio que tenía en el auto. Me puse unas hawaianas, porque por alguna razón desconocida mis pantuflas no estaban y sobre el pijama, mi polerón Kido (https://goo.gl/images/DWR4dR) de esos que solo venden en Pucón – que son como ponerse una oveja encima.

Era de noche, el cielo estaba cubierto por la vaguada costera y el patio tenía ese olor a rocío sobre tierra y pasto tan característico de los campamentos por la noche. En dónde la carpa se humedece por fuera mientras uno dentro se siente protegido y abrigado.

Y en ese momento pasé de la noche a la mañana en mis recuerdos y recordé un té caliente que me sirvió Luis en un campamento de Hornopiren (https://g.co/kgs/jfLWxS) una mañana muy fría de verano sureño, con suelo de tierra y rio y paredes de rocío y hierba y el olor a madera quemada de la caldera del lugar que nos aprovisionaba de agua caliente.

Manos frías calentándose en la taza, un buen gorro de lana, calcetines y zapatos de invierno y al menos 3 capas protegiendo la integridad física de toda la familia. El olor característico a tierra húmeda, el aire puro que entra y enfría tu nariz y la pone roja, el sonido permanente del río, el sabor del agua hervida fuera de casa, el pan amasado, el queso y/o la mermelada de los alrededores en un comedor rústico, básico, equipado o improvisado, pero de campamento al fin y al cabo. Y todo sabe más rico que en casa y todo se agradece desde lo más profundo de nuestro ser.

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