Anécdotas 2018 para iniciar con alegría el 2019

Estaba hoy en la mañana en la cocina con Luis cuando recordamos una anécdota muy divertida que le sucedió con los niños en época de colegio. Inmediatamente le dije, la voy a escribir.

– Sí, para que no se me olvide, dijo él.

Entonces, pensé que una buena manera de cerrar el año era recordando las mejores anécdotas del 2018.

Anécdota Nº1

Salí muy temprano un día sábado a realizar un trámite e invité a mi hija para aprovechar el tiempo juntas. Al cabo de un rato ella estaba con mucha hambre y yo también porque no habíamos desayunado, entonces de regreso la invité al Starbucks de calle Libertad (Viña del Mar).

El plan era comprar y comer camino a casa porque ya se nos había hecho muy tarde. Teníamos definidos nuestros pedidos, lo que había calmado nuestra ansiedad pero aumentado nuestro apetito. Llegamos al estacionamiento del local, le pido a ella que baje a comprar por lo que busco mi tarjeta Starbucks en la cartera.

¡Sorpresa! No estaba la tarjeta. Pero no solo eso, sino que no estaba la billetera en la cartera lo que significaba que no había dinero y lo peor de todo andaba sin licencia de conducir e indocumentada desde que salimos. Si nos paraba un carabinero me podría ir detenida.

Mi hija lo tomó con humor y quedamos de ir juntas otro día a desayunar al local. Yo le dije lo mismo que ella siempre me dice a mi cuando la reprocho en algo, “soy yo. Camino a casa estuve a punto de parar a comprar toallas de baño para la abuelita y los remedios del Tata sin dinero….”soy yo“.

Anécdota Nº2

Me llama mi marido por teléfono y me dice que está estacionado fuera de la casa y que por favor le baje una toalla ya que está dentro del auto en calzoncillos.

Lo primero que me imaginé fue que había sido asaltado.

Le pregunto si está bien y que pasó, entonces me dice nada y que me apresure, pero finalmente me cuenta que salió a dejar a nuestro hijo a clases de Kung fu, en el camino nuestro hijo se dio cuenta que no había llevado su pantalón de deporte y él le pasó el que tenía puesto.

Finalmente, le llevé un buzo para que se lo pusiera en el auto y pudiese bajar, pues los vecinos estaban en una celebración y los invitados asomados a su balcón observaban sin imaginarlo nuestros movimientos.

Anécdota Nº3

Temprano en la mañana los niños se preparan para ir al colegio, Luis prepara las colaciones y decide hacerles un sandwich de jamón palta para el recreo – ambos están adolescentes y nada es suficiente para satisfacer su apetito en estos días.

En ese momento Luis no sabía si nuestra hija menor saldría igual de temprano que su hermano, por lo tanto, abrió a lo ancho una marraqueta (pan batido o pan francés) doble y cubrió la mitad con palta y jamón, cerró el pan y lo partió en dos.

El primero en salir recibió su sándwich envuelto para el recreo.

Tremenda sorpresa fue para Luis, al continuar con su labor, encontrar la mitad del sándwich rellena con jamón palta sobre el mesón de la cocina, pero más grande y sin explicación fue la sorpresa para nuestro hijo a la hora del recreo , encontrar su sándwich con un ínfimo borde de jamón palta y el resto pelado!.

Anécdota Nº4

De vacaciones en ciudad de México contábamos con 2 autos -de nuestros sobrinos- para trasladarnos. Luis se animó a conducir en esa gran ciudad con reglas del tránsito y costumbres al volante muy distintas a las nuestras. Como no cabíamos en un solo automóvil los turistas, solíamos salir en al menos dos. El otro auto lo conducía mi hermana que vivió muchos años allá, así es que Luis debía seguir el auto que manejaba mi hermana.

Ese día Luis iba en el auto con nuestra hija de 12 años y su hermano de 13. Camino a las pirámides de Teotihuacán Luis nos seguía por la carretera, pero no sé en qué momento ya no lo vimos más. Al llegar al parque recorrimos una y otra vez los distintos sectores de ingreso, estacionamientos y tratamos de tomar contacto con él via whatsapp pero fue totalmente infructuoso, pocas veces nos funcionó el roaming que contratamos durante ese viaje. Grrr 😡. Yo estaba súper preocupada además que mi volada era subir las pirámides todos juntos. En una de esas vueltas, en los estacionamientos de la salida de las pirámides, después de mucho tiempo de preocupación e intentos diversos por tomar contacto, encontramos su auto estacionado. Ahí me dio rabia y tranquilidad a la vez.

Cuando por fin nos encontramos frente a la pirámide del sol, nos contaron que siguieron por la autopista aún más allá de la entrada a las pirámides que nunca vieron, siguiendo las instrucciones de una chica del peaje, llegaron a un camino de tierra y empezaron a recorrer unos pueblos muy pobres con tremendas iglesias que se destacaban por su colorido y tremendos arcos, Luis ya se imaginaba en los pueblitos de la serie “El Chapo”. Entre cada pueblo el camino era casi desértico y siguieron adentrándose en esa llanura, empezaron a sentir miedo,pues no habían más autos en ese desierto que el de ellos. Cuando de repente apareció una camioneta blanca, estacionada en el medio de la nada que al verlos salió arrancando. Y entonces empezaron a temer por sus vidas….a los pocos minutos por ese mismo camino llegaron nuevamente a la carretera, tomaron el camino de regreso y tomaron el camino hacia las pirámides.

Al final del día se volvieron a perder en la ciudad de México a la hora del taco. No sabían la dirección en dónde estábamos alojando, se les acabó la carga del celular y después de dos horas y de pedir muchas indicaciones, con nuestra hija muerta de la risa y nuestro hijo muy enojado, lograron llegar a destino.

México: lenguaje, comida y tradiciones

Cuando mi hermana regresó a vivir a Chile después de 17 años en México, nos empapó de una cultura de la que no paraba de hablar y practicar a diario con mucho cariño y agradecimiento.

En ese tiempo yo tenía una hija de 3 años que por un viaje de trabajo tuve que dejar con su tía un par de semanas, tiempo suficiente para que se transformara en su regalona y en una exponente del español mexicano. Gustaba del color “rosa” (no rosado), asistía a la “guardería” (no al jardín), era “consentida” (no regalona), decía “que guapo”(no que mino), dormía en su “cuarto” (no en su pieza) y me pasaba el “periódico” en vez del diario los fines de semana.

Al menos no decía “mande” ni “ahorita” que mi hermana prohibió utilizar a sus hijos, porque siempre lo encontró demasiado servicial. Pero eso no fue todo, tiempo después mi hermana vivió con nostras alrededor de un año y compartió “cuarto” con mi hija, lo que la llevó a conocer la teleserie de Lucerito: “Soy tu Dueña”. Que hoy 8 años más tarde, están transmitiendo en www.tvn.cl, con la súper estrella mexicana recién salida del upgrade quirúrgico, rodeada de personajes variopintos algunos con poca ropa, que se pasean o hacen que trabajan en las “haciendas” o duermen una que otra siesta fogosa con la “malvada” o el “malvado” de la novela. Y no es que yo sea pacata, pero a modo de anécdota les cuento que en ese periodo mi hija me preguntó – ¿Mamá, los pololos duermen desnudos? No recuerdo que le respondí,  solo recuerdo mi tremenda impresión y el auto-convencimiento reforzado de que las teleseries son malas para los niños.

Pero aparte de esos detalles, reconozco que fue una buena época porque conocimos los “chilaquiles”, el “mole”, la “tinga de pollo” y los “huevos estrellados”, que mi hermana cocinaba para nosotras y los amigos más cercanos. Cuando fui a México después de esta experiencia culinaria llegué a probar los “tacos al pastor” de los que mi hermana y sus hijos siempre hablaban, los que imaginaba en grandes tortillas de trigo y me encontré con que eran pequeñitos, de maíz, los vendían de a tres unidades , rellenos con carne de cordero, cebolla picada y cilantro, jugo de limón y ajíes a gusto. Realmente eran una delicia!

También quise validar lo que mi hermana nos había preparado en Chile y sacó 10 puntos en todo. En Chile tenemos la fortuna de que venden todos los ingredientes para preparar los más ricos y auténticos platos de comida Mexicana en muchos supermercados.

En cada celebración o evento importante, mi hermana se ponía nostálgica y nos enseñaba de las tradiciones Mexicanas y trataba de incorporarlas en nuestras costumbres o bien nos contaba las aventuras de mis sobrinos. Una nostalgia llena de bonitos recuerdos y alegría.

  • En navidad (24 de diciembre) se realiza una cena familiar y en la Pascua de Reyes (6 de enero) se corta la Trenza de Reyes y se entregan regalos a los niños. Mis sobrinos chilenos, exigían regalos en ambas fechas.
  • Cuando se acerca la fecha del Día de Muertos en cada hogar se monta un altar con fotos de sus difuntos, los que se acompañan con lo que más les gustaba, sus cosas, la comida, en general cosas significativas. Se adorna el altar con la flor tradicional llamada cempazuchitl y con imágenes religiosas. Es tradición también el Día de Muertos pintarse el rostro de calavera o   bien de Catrina o  Xibalba (chibalba) y los más arraigados a la tradición junto al altar o en el cementerio cenan junto a sus muertos.

Tiempo después, al ver las películas “El libro de la vida” y “Coco” nos quedaron a todos en casa mucho más claras las costumbres y creencias mexicanas: nuestros seres queridos estarán junto a nosotros mientras los llevemos en nuestros corazones y esta nueva manera de ver la vida nos ha ayudado como familia a sentirnos más reconfortados, por lo que este año hicimos un altar a la chilena en nuestra casa.

No quiero que lloren cuando muera, quiero que se alegren, porque transitaré hacia otra vida que sé será buena.

Continuará…

 

El Comienzo

Por más que me he propuesto escribir en el iPad y hacer mi blog en la Red, después de varias incursiones aisladas hoy con el apoyo de mi hija e ilustradora y toda mi familia creo que lo lograré.

No sé si es normal, pero me paso todo el día pensando en las ideas que debo escribir, en lo que debo registrar y en lo que debo aprender y enseñar. No sé cuántos cuadernos, agendas y hojas sueltas tengo por ahí llenos de pensamientos, análisis, palabras sin sentido, historias a medias y desahogos desesperados, suficiente material como para escribir varios libros del interés al menos mío, para que me recuerden lo aprendido. Y por suerte, hoy descubrí que puedo dictar mis ideas al iPad y se escriben rápidamente, sin faltas de ortografía – que mala no la tengo pero siempre es perfectible – y de esa manera derribé el primero de los obstáculos de este proyecto: la latera tarea de digitar y editar mi material.

Sin embargo, lo que más me aterra de escribir y hacer público este blog – no puedo ocultarlo y me da más tranquilidad compartirlo- es recibir críticas respecto de su contenido y sentirme vulnerable. Pero no puedo seguir negando mi naturaleza, debo escribir y compartir mis emociones y experiencias de vida.

A través de esta blog supongo podré superar el miedo y fortalecer mi espíritu conectándome con mi interior y al mismo tiempo ser un ejemplo para quienes sienten igual que yo.

Bienvenidos al tren (https://open.spotify.com/track/5HKGNFseOONBgVch7TLSKZ?si=sU0gQLwzT46wRBU_tcyTFA)

MIP